viernes, 6 de abril de 2007

Caliente-caliente, eh-oh!




Leo un artículo acerca de como el calientamiento global se constata como hecho presente en nuestras vidas y los últimos y poco auspiciosos estudios que científcos tratan de difundir al respecto.

Recuerdo automáticamente un vinilo de Rafaella Carrá que encontré un día en mi casa por casualidad. Aparecía en tendida horizontal con su mano extendida, mirando la cámara sonriendo inalcanzable, sostenida por ambiguos bailarines que bien podrían ser clones de Ned Flanders.

Primero fue Al Gore, luego Di Caprio, y así estrellas y políticos se suman a una campaña global que el Pentagono recién y a regañadientes reconoció como una crisis. Recordemos que hasta hace poco el gobierno de Bush negaba todas las afirmaciones respecto a la existencia de un incremento en la temperatura global y negaba las catastróficas consecuencias que estamos experimentando hoy.

Sin embargo, pesimistas como yo creemos que es muy tarde, a lo que estudios recientes señalan que el daño es mucho peor de lo que se estimaba y que las consecuencias se han "adelantado" dentro de lo presupuestado y que cambios que se esperaban para 50 o 100 años más, están ocurriendo en este preciso instante.

De esta forma, o damos un giro en 180 grados, o seguimos matándonos lentamente, de todas formas, estamos entre la espada y la pared. Es decir, o cambiamos el modelo, algo a lo que USA y la cada vez más capitalista China parecen poco inclinados a hacer, si ya para bajar los niveles de emisión de contaminantes se ponen en contra del resto del mundo, basta recordar lo difícil que ha sido la ratificación del Protocolo de Kioto por parte de la administración Bush, pese a la presión internacional.